José Merce mammy blue

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sábado, 27 de septiembre de 2008

FANI


La volví a ver ya mayor, tenía 38 años y un atractivo fulminante. Era una mujer grande en la que una feliz mezcla de rasgos infantiles perfectos muy bien conservados y alargados por el paso del tiempo acentuaban aún más esa sensación sensual en movimiento que suscitaba en los hombres. Llevaba una media melena de un pelo liso y fino, como siempre había sido, y, como entonces, el perfil de su cabeza sobre la luz parecía un halo brillante, ahora de oro. El rubio no le quedaba mal, en realidad no concibo algo que le pudiese quedar mal. Había sido diseñada en un molde perfecto para hacer coincidir ese maravilloso producto que era con los deseos exactos de los hombres. Con toda la amplia panoplia de deseos masculinos sobre las mujeres. Los evidentes y también los ocultos, todos encontraban en ella el albergue apropiado a la medida de su intensidad, ya fuera suave o romántico amor, fuera encendida pasión sexual o extrema locura que en sus delirios de posesión imposible rallaban instintos de muerte. Los hombres más sosegados o que ya habían arribado a las decantadas edades en que las lujurias fructíferas del sexo y los calentones explosivos se embalsaban en los manglares de la melancolía, éstos se entretenían en buscar alguna imperfección, algún detalle, aun insignificante, estuviera contenido en los límites físicos de esa materia sexual o en el mismo movimiento con el que la portaba por el mundo. No conozco ninguno que encontrase jamás un detalle negativo, un detrimento de esa atracción diabólica de Fani. Ella lo sabía y parece que cuando coincidimos, mucho tiempo después, ella ya lo había superado.

Los azares del tiempo, que tan disparatados nos parecen a veces, urden extrañas coincidencias a la medida de nuestro asombro, incluso dan de comer y fama a escritores como Paul Auster, así que deben ser importantes y algo de real debe haber en ellos para que se les reconozca. El hecho es que nuestras coincidencias posteriores a aquel tiempo en que vivimos lo que se esperaba de nuestras naturalezas vinieron envueltas en azares, que ambos reconocimos y recontamos con asombro envueltos, a nuestra vez, en sábanas enredadas. Veinte años de un tiempo dispar nos habían ido pasando sobre los dos y juntando por separado acosos, arribos y derribos de un mundo que se había entretenido únicamente en deglutir nuestra almendra común. La almendra que contuvo nuestros gérmenes fusionados. En aquel tiempo primero había sido todo como el milagro de la concreción. La concreción de la poesía. Hacer existente lo sublime, el sublime encuentro de la pasión. Veinte años después, en una calle de la ciudad histórica nos didirigíamos de frente hacia un encuentro ignorado. Nuestras alarmas interiores saltaron a la vez. Nuestros ojos trataron a la vez de ajustar con finos movimientos el reconocimiento de las formas. El corazón metabolizó la tensión de la sangre al punto de alerta y nuestro cerebro voló presuroso por las enredaderas del tiempo para rescatar todas las sensaciones de los seis únicos meses de nuestra vida que habíamos pasado juntos, fusionados entre la poesía de los rosales en flor.

Era y seguía siendo una mujer inacabable, de lejos y de cerca. Desparramaba formas de un atractivo imperativo que la ropa, como todo lo prohibido, sólo hacía que resaltar. Sin embargo, la veía acercarse con absoluta naturalidad, ni la más mínima afectación. Podía haber sido este un consuelo para que algún hombre que no la conociera como yo pensara que a la postre era humana. Hubiera sido vana satisfacción la de ese ingenuo que desconoce cómo acrecienta el deseo la naturalidad y el abandono de una mujer como Fani. Al andar, las percusiones sobre sus turgencias palpitaban salmodias de ensueño. Venía sola y en ese momento la calle estaba vacía. Eran las cinco de un verano y la ciudad castellana dormía la siesta o vegetaba en el limbo de la historia bajo la sombra de Viriato. Sus ojos grandes, oscuros y rasgados medio velados por los párpados eran el vicio que los patanes creían ver en ella. Eran el mullido dosel de sus dos párpados coronados por la sombra de sus pestañas. Su piel continuaba tan blanca como entonces y no estaba matizada por el paso de los años. Su rostro, de rasgos orientales, había crecido con ella pero mantenía acrecentado el deseo irrefrenable que los hombres sentían al contemplarlo. Su piel elástica, fina, inmaculada era una exhaltación al placer que algunos hombres encontrarían al macularla. Su cuerpo, por fin, seguía siendo como ya entonces, un compendio de todas las atracciones femeninas, un vórtice oscuro que sumía todos los atributos de suerte de las mujeres más bellas. Era Fani y seguía siendo, según se acercaba a mi, una máquina capaz de tragarte entero mientras te diluías entre jugos de placer.

Yo sabía que era todo eso. Incluso podía apreciar que lo era, podía hacer recuento de toda ella y podía ponerme en el lugar de los otros. Pero no podía sentir como los otros. Cuando trataba de sentir por Fani lo que sentían los demás mis actitudes eran impostadas. La descubrí entre juegos habitando yo un mundo riquísimo de imaginación e inteligencia en estado líquido. Y la descubrí entre los rosales del jardín de mi casa, en noches de luna, aromatizados sus recuentos interiores por el perfume de las rosas, rosas, blancas, rojas y de té. Nos descubrimos en simultanáneo y tanto era su apremio como el mío. Un apremio no hecho de sexo y enteramente libre -los ignorantes no saben de estos apremios y creen que son contradicción en sus propios términos-. Era un apremio libre porque lo que nos movía no era la tenaza inevitable del sexo sino descubrirnos, conocer esas dos existencias enfrentadas, desnudarse, abrirse, entrarse. Lamer su jugos, sentir nuestras lenguas. Palparnos por fuera y por dentro en el mar de tinieblas de nuestras vidas. No hablar, sólo voltearnos. Casi ni mirarnos, olernos y chuparnos. Transgredir todo sin transgredirnos a nosotros, ser, en esas horas que vivimos, más libres que en todos los veinte años posteriores, probablemente.

¿Cómo podríamos precisar el tiempo que transcurrió desde que nos intuimos de lejos en la calle hasta que nos cruzamos y nuestros ojos se miraron de frente, un instante?. Imposible, el tiempo es tan elástico como la piel de Fani y ese tiempo que para cualquiera habría sido de unos minutos fue para nosotros un tiempo sin medida que se habría de estancar de forma perenne en nuestra conciencia en los sucesivos años de nuestra vida. Nuestra mirada cruzada sí que fue un instante, un instante disecado por algún taxidermista malandrín de las alturas o de las bajuras, que de todo hay y en todos los lugares habitan. Lo recordaríamos entre risas y con medias palabras entre las sábanas de nuestros rosales, días después. Porque a ese encuentro de azar sucedieron otros azarosos encuentros, más buscados, con calculada determinación.

(...)

TURKANA

miércoles, 24 de septiembre de 2008

MICROCRUENTO


está a punto de soltarse siente un cansancio infinito y ya no le duele el desgarro de los tendones sobre el abismo de rocas y afilados cristales de hielo penden sus piernas buscando inútilmente un asidero en el vacío dos mil metros en caída libre atenazan sus tobillos y estrangulan su columna vertebral ve con ojos de espanto por un instante que es una eternidad el espacio como un embudo inmenso que absorverá su cuerpo cuando vuelan sus pensamientos y el corazón se le colapsa incapaz de mover el pantano de arenas movedizas que es su sangre y la presión en los ojos rompe sus retinas y ya no es más todo que una pared de leche por la que se desliza compactado en dos dimensiones hasta el lecho suave que divide las páginas del libro que un maldito escritor le hizo creer que su existencia pendía de las tres dimensiones

desde la base y recompuesto de su espanto sus pensamientos comienzan de nuevo la existencia que nunca perdió inicia un tiempo de venganza seguro que los abismos insondables del escritor serán letales sin medida mientras él permanecerá agazapado entre las letras de un microcruento

TURKANA

martes, 23 de septiembre de 2008

CANCION DE CUNA


Duerme el niño en su cuna,
sus dos ojos cerrados,
apenas han visto el mundo
y ya miran sueños de luna.

Un dragón de confite
que exhala mermelada y miel,
con sus alas de azúcar
al niño de plumas viste.

Un grillo blanco
con su canto berbiquí
talla de esmeraldas la noche
y al silencio saca brillo de charol.

Vuelan el niño y el dragón,
batiendo plumas de algodón,
plas, plas, los dos a compás,
la noche y la cuna quedan atrás.

Media risa y un punto de marfil
en su boca asoma,
de entre el seto rubio de sus pestañas
salta a mamá su pupila azul.

Cri-cri, sal del sueño mi niño ya,
que mamá un chupe dulce te dará,
te bañará y con algodón te secará
y una canción al plas,plas te va a cantar.

TURKANA

sábado, 20 de septiembre de 2008

CHE, EL ARGENTINO; CHE, LA PELÍCULA


SINOPSIS

En 1952, el general Fulgencio Batista dio un golpe de Estado en Cuba. Un joven abogado, Fidel Castro, incitó a la rebelión, pero no tuvo éxito y fue encarcelado. En 1955, en México, se conocen Castro y el joven revolucinario Ernesto Guevara, rápidamente apodado "Che". El 26 de noviembre de 1956, Fidel Castro, el Che y otros 80 guerrilleros incursionan en Cuba y comienza una guerra de guerrillas, que duraría dos años, hasta los albores de 1959 cuando el gobierno de Batista es derrotado y el Che, un médico idealista, es erigido en comandante del ejército rebelde y héroe revolucionario.

Ficha Técnica

Dirección: Steven Soderbergh
Guión: Peter buchman
Inspirado en "Che : Diario de Bolivia"
Productor: Benicio del Toro

Che: Benicio del Toro
Fidel Castro: Demián Bichir
Camilo Cienfuegos: Santiago Cabrera
Celia Sánchez: Elvira Mínguez
Joaquín: Jorge Perugorría
Raúl Castro: Rodrigo Santoro

Notas de Producción:

Cuarenta años después de su muerte, el Che sigue siendo un importante símbolo por varios motivos -explica la productora Laura Bickford. El Che es una clara imagen del idealismo y la rebelión juvenil, ambos, en mi opinión, valores eternos e internacionales. No estamos interesados en la situación política actual de Cuba. Somos cineastas que realizan una película acerca de un período de tiempo específico, desde el punto de vista del Che.

En un principio, la idea de Steven Soderbergh y sus productores era recoger los acontecimientos que desembocaron en la trágica muerte del Che en Bolivia en 1967. El film se llama Guerrilla y es la segunda parte de la película que ahora se presenta, Che, el argentino.

Hemos hablado con mucha gente a favor y en contra del Che y toda nuestra investigación se refleja en el guión. Es imposible contentar a todos. Es imposible que todos los detalles sean exactos. Hemos pasado tres años investigando lo que más tarde se convertiría en Guerrilla. La idea original era explorar una parte de la vida del Che en gran detalle. Pero descubrimos que viendo sólo Guerrilla, no se podía entender el contexto en el que tomó la decisión de ir a Bolivia. Cuando decidimos añadir las partes de Cuba y Nueva York y empezamos a trabajar en la estructura, la película empezó a crecer y crecer. Entonces nos dimos cuenta de que teníamos que rodar dos películas.

Che, el argentino se rodó principalmente en escenarios naturales -partes rodadas en el parque natural de El Yunque de Puerto Rico- .

La película termina con el triunfo de la revolución militar cubana, con la entrada en La Habana..."Ahora es cuando comienza la revolución cubana", en palabras del propio Che. Será el motivo de la segunda parte.

TURKANA

jueves, 18 de septiembre de 2008

ADAGIO NOCTURNO


Una cabaña construida con troncos de madera. En el Portarró, un puerto de montaña para cabras, aventureros y el viento de la noche que ulula por las quebradas y el angosto desfiladero. Colgada en un camino, no más ancho que ella misma, que asciende por los precipicios hasta las cimas de niebla y nieve. Al otro lado, desplomado desde las alturas, el lago de San Mauricio y, de frente, azotados por el viento inclemente los Encantados, dos gigantes gemelos cristalizados por el aire glaciar.

Sobre la cabaña, el frío y la alta montaña extremos. Bajo ella, la cordillera en descenso hacia los valles donde confluyen torrentes y torrenteras, se tapizan de hierba los prados y se diseminan los pueblos pétreos del Pirineo.

Aislada en medio de la nada, a medio camino de todo, cercada por el viento y la montaña, ceñida por el frío y navegando en la noche infinita está la cabaña. Un mastín enorme acurrucado entre el calor de la leña seca la mira desde fuera. Y desde dentro, abriendo el cuarterón, Margot, al perro y a la pared negra de la noche. Por la luz de un farolillo racheada por el viento navegan sus miradas.

Alexander, con el rostro encendido por las ascuas de la lumbre y el placer reciente que aún le perla la frente, entreabre los ojos y ve a Margot en la ventana. Su cuerpo desnudo, su piel blanca. La delicada curva de su espalda, sus nalgas firmes y sus piernas torneadas. Ve sus tobillos destilados en ternura y el albo perfil del pie como un misterio de la mujer. En ese momento no existe más que esa maravillosa mujer, ella encarna a todas y la existencia se ha comprimido en ese espacio de piel femenina.

Sus ojos de hombre, de animal montaraz, por un momento atisban la vida y adormecen su mirada entre la espesura del pelo negro de Margot.
TURKANA

miércoles, 17 de septiembre de 2008

EL SER CONSTELADO: CAPÍTULO I


También en el siglo XXI estaban orgullosos de su época y es probable que pensasen que el ser humano había ya logrado desentrañar prácticamente todos los misterios, al menos en sus planteamientos generales. Debían pensar, como sin duda han debido pensar en todas las épocas pasadas, que al menos el hombre ya consiguió atisbar los infinitos mundos que se escondían tras los altos muros de la barbarie y la superstición de los primeros tiempos de la humanidad y que a partir de ese momento sólo restaba formularles diferentes formas en todas las ciencias para que fueran cayendo uno tras otro. Al fin el ser humano se vería libre de las ataduras con las que la naturaleza y el caos social ceñían su libertad. Claro, que también en ese siglo pretérito eran conocedores y experimentaban en propia carne una comezón persistente, un desasosiego por todo lo que aún les faltaba por andar en ese camino de progreso indefinido. Pero como fuera y pese a todos los escepticismos que caracterizaron al hombre de los siglos XX y XXI tenían plena conciencia de que nunca antes el hombre había experimentado unos cambios tran drásticos, en ningún tiempo anterior la historia de este homínido había dado un vuelco tan espectacular. La biología, la física, la tecnología y las ciencias informáticas le catapultaron a las más altas cuotas del conocimientos.

Nosotros somos tributarios de aquella época y hoy pocos saben que a la vez, esos siglos de esplendor, lo eran del que entonces llamaban Renacimiento y de algo, no podría precisar más sin que me tilden de artificiero del sentimiento colectivo, que parece ser existió y que fue el comienzo de todo, al menos de todo lo importante científicamente. Y parece ser, y ahora sí que bordeo la imaginación, que era algo que se denominaba Grecia.

¿A quién le puede importar todo eso, todas esas historias tan pasadas de un mundo cerrado sobre sí mismo y circunscrito al reducido peñasco del planeta Tierra? Somos muy pocos en todo el Sistema Constelado los que nos dedicamos a desentrañas la historia del tiempo pasado. Sin embargo es casi tan difícil escudriñar lo acontecido como imaginar el futuro. A medida que el tiempo transcurre y se aleja de lo que hasta hace poco considerabamos nuestro presente la labor de recrear esa historia se hace más y más penosa. Era un tiempo aquél que fluía como apelmazado de toda suerte de sustancias tóxicas y membranas adventicias, más densas cuanto más lejanas. Y moverse en esos confines es como debio ser la destreza a ciegas del cirujano que si apenas podía confiar en su intuición y alguna de la primitiva tecnología por luz. Hoy el tiempo no es más que un problema parcial y pronto dejará de serlo definitivamente.

Los constelados hemos conseguido relentizar el tiempo hasta casi detenerlo pero pronto encontraremos la causa que aún lo hace escurridizo y lo paralizaremos para siempre. El constelado no dependerá de la mayor de las causas de la esclavitud de los denominados seres humanos. Por supuesto que hemos arramblado con la humanidad, en sus últimos tiempos cada vez más lisiada y avocada a su propio fin. Pero fue un fin natural, una metamorfosis de la que emergió triunfante la crisálida del ser constelado. Y no queda en nosotros más de la humanidad que debió quedar en el hombre de los siglos XX y XXI del neandertal, ese animal precursor. Aunque he de decir que precisamente mi ocupación de investigación pretérita es vista como un reducto, una especie de muñón fantasma de la antigua humanidad. Sin embargo, la memoria que hoy es lenta y cada vez nos será menos importante y dejará de serlo en absoluto cuando el paso del tiempo hoy residual se detenga para siempre, esa memoria todavía reclama estratificar el pasado. Por supuesto será una labor para entonces inútil, para cuando el tiempo se detenga, pues en ese momento sabremos todo del pasado, lo que en los siglos XX y XXI llamaban la historia y la intrahistoria. Todo lo sabremos, todo y todos los detalles. Sabremos la vida y los momentos de esa vida de todos y cada uno de los soldados y generales que intervinieron en esa terrible segunda guerra mundial, sabremos la historia y conoceremos cómo era el cielo aquella tarde que Fidel Castro miraba las olas del tempestuoso mar atlántico mientras declinaba el sol. Sabremos cada una de las fibras de pensamiento que esa tarde, a esa horas pasaba por la mente de Fidel Castro. Nadie sabe hoy quién fue Fidel Castro. Es casi una exhibición imperdonable de intelectualismo extremo el que me atreva a plasmar como pensamiento constelado la existencia de este hombre. Pero existió, lo descubrí por casualidad en mi análisis del tiempo humano. Hoy ese hombre no es más que una concreción calcárea en los estratos de la historia pretérita, unido a muchas otras concreciones en diferentes estados cristalinos, algunos. Es un fósil lleno de trazas para quien quiera verlas aunque el esfuerzo es casi vano, lo sé. Dentro de muy poco ese fósil se nos desvelará uno y sumo, aislado de toda ganga y a la vez unido a todos los vínculos personales, las luces que vio y las atmósferas en que respiró. Cuando llegue el tiempo de la decantación así será para todo. Yo recuperaré a mi padre que murió hace poco y hace mucho. Espero que no me tenga que recuperar dentro de poco y dentro de mucho mi hija que cree en el extremo de la constelación mediante las esferas purpuradas de las maravillosas constelatas que por allí abundan y que tanto parecen gustar de nosotros, los constelatos.

Esta es una de las diferencias esenciales entre las naturalezas de los hombres y los constelados, la de la creación de sí mismos. Entonces, en aquellos siglos oscuros y de progreso a la vez, la creación de la humanidad no se había liberado de la biología y de lo que un individuo de dudosa reputación frente a otros de aún más dudosa fama llamados creacionistas, habitantes propios del imperio final de la humanidad, también llamado Norte y América, habían determinado como el sistema de procreación humana. Algo de eso había pero jústamente lo que había es lo que acabó con la humanidad. Y gracias a ese declive, en gran parte, pudo emerger el Ser Constelado. Nosotros, los constelados.

TURKANA

Dedicado a Ive, por su amor a la ciencia-ficción.

martes, 16 de septiembre de 2008

LA RESURRECCION DE GEORG FRIEDRICH HANDEL


Al mediodía del 13 de abril de 1737 el criado de Georg Friedrich Händel se encontraba, ocupado en la más peregrina de las actividades, ante la ventana de la planta baja de la casa de Brookstreet. Dejaba que de su corta pipa de barro salieran pompas de jabón en lugar de hermosos aros de humo azul. Había llenado una pequeña escudilla con espuma de jabón y se entretenía lanzando las pompas multicolores desde la ventana a la calle. Cuando, de pronto, el criado se sobresaltó, pues toda la casa se estremeció con un golpe sordo. Los vasos tintinearon. Oscilaron las cortinas. Algo voluminoso y pesado tenía que haber caído al suelo en el piso de arriba. El criado dio un salto y corriendo subió las escaleras hasta el gabinete de trabajo del maestro.

Descubrió a Händel inmóvil, tirado en el suelo, con los ojos abiertos y la mirada fija. Después, cuando se hubo recuperado del primer susto, escuchó un sordo y dificultoso estertor. El corpulento hombre yacía tirado de espaldas, gimoteando.

Desde el piso de abajo llegó Ghristof Schmidt, el fámulo, el asistente del maestro, que acababa de ponerse a copiar unas arias.

-Desnúdale- ordenó Schmidt al criado-. Iré corriendo a buscar al médico.

El Doctor Jenkins escuchaba, indiferente y silencioso. Antes de entrar en la casa, dio una nueva calada a su pipa y con un par de golpecillos sacó la ceniza de la cazoleta.

-¿Qué edad tiene?

-Cincuenta y dos- contestó Schmidt.

-Mala edad. Se ha matado trabajando como un toro. Aunque también es fuerte como un toro.

-¿Qué es?

-Apoplejía. La parte derecha está paralizada.

-¿Y se quedará paralítico?

-Probablemente, si no se produce un milagro.

-¿Podrá al menos volver a trabajar? No puede vivir sin crear.

El doctor Jenkins aún estaba en la escalera.

-Eso, nunca más- dijo en voz baja-. Tal vez podamos conservar al hombre. Al músico lo hemos perdido. El ataque ha llegado al cerebro.

Durante cuatro meses Georg Friedrich Händel vivió sin fuerza, y la fuerza era su vida. La parte derecha de su cuerpo siguió muerta. No podía caminar, no podía escribir, ni con la mano derecha arrancar un solo sonido a las teclas. No podía hablar. Su labio colgaba torcido por el terrible desgarro que había afectado a su cuerpo. Los tendones, los músculos, ya no le obedecían. El hombre en otro tiempo colosal se sentía desvalido, emparedado en una tumba invisible. Por fin, el médico, a la desesperada- el mastro al parecer no tenía curación-, aconsejó que llevaran al enfermo a los baños calientes de Aquisgrán, que tal vez le proporcionarían una cierta mejoría.

En Aquisgrán los médicos le previnieron con insistencia del peligro de permanecer más de tres horas en las aguas calientes. Su corazón no lo resistiría. Podría matarle. Pero la voluntad se arriesgó a morir por amor a la vida y por aquel indomable deseo de curarse. Para horror de los médicos, Händel permanecía metido en el baño caliente durante nueve horas diarias. Y con la voluntad creció en él la fuerza. Una semana después ya podía arrastrarse. Al cabo de la segunda, mover un brazo. Y, prodigioso triunfo de la voluntad y de la confianza, una vez más escapó al abrazo paralizador de la muerte para abarcar la vida, con más ardor, con mayor vehemencia que antes, con esa indecible alegría que sólo el convaleciente conoce. Dueño ya absoluto de su cuerpo, el último día, cuando se disponía a partir de Aquisgrán, Händel se detuvo ante la iglesia. Nunca había sido especialmente piadoso, pero ahora, habiendo recuperado milagrosamente la capacidad de andar, al avanzar hacia el coro, donde se encontraba el órgano, se sintió conmovido por lo inconmensurable. Tanteando con la mano izquierda, rozó las teclas. Y sonó. Sonó de un modo claro y puro a través de aquel espacio receptivo, en quietud. Vacilante, lo intentó la derecha, la que durante tanto tiempo había peramanecido cerrada, encogida. Y, he aquí que, también bajo ella, un acorde resonó como una fuente de plata. Poco a poco empezó a tocar, a improvisar, y la gran corriente le arrastró. Prodigiosos, los sonoros sillares se alzaron y montaron unos sobre otros, invisibles. Espléndidos, ascendían y ascendían por las airosas construcciones de su genio sin sombra, inmaterial claridad, luz sonora. Abajo, las monjas y los fieles, anónimos, escuchaban con atención. Jamás habían oído tocar a un hombre de esa manera. Y Händel, la cabeza inclinada con humildad, tocaba y tocaba. De nuevo había encontrado el lenguaje con el que hablaba con Dios, con la eternidad y con los demás mortales. De nuevo podía componer. De nuevo, crear. Sólo ahora se sintió restablecido.

-He regresado del Hades- dijo orgulloso Georg Friedrich Händel, ahuecando el amplio pecho y extendiendo los poderosos brazos, al médico de Londres, que no podía por menos de admirar aquel milagro de la medicina.

Extractado y adaptado de Stefan Zweig.

TURKANA


martes, 9 de septiembre de 2008

LA LIBERTAD


One of the phenomena which had peculiarly attracted my attention was the structure of the human frame. Whence, I often asked myself, did the principle of life proceed.
Doctor Frankenstein
Mary Shelley

Desde que el ser humano nace, mientras se hace y cuando posteriormente se va deshaciendo muchas son las trampas de la libertad en las que se ve enredado. Emboscadas de todo tipo le acechan en ese camino, desde las nada despreciables biológicas hasta las sociales apenas inicia la andadura por esta vida que en suerte de azar le ha tocado vivir. Las biológicas abarcan un amplio espectro de condiciones a priori, a posteriori e in intinere que obnubilan, mediatizan y limitan la libertad de pensamiento. Las sociales sobre todo crean inercias y apriorizan caminos de decisión, estancan los objetos del pensamiento y adoctrinan en el peor sentido de la palabra. Y son muchos, por no decir todos, los agentes que concurren a esta deformación de la libertad individual: familiares, sociales, políticos e institucionales de amplio espectro: culturales, educativos y difusos ambientales de la cultura. El resultado no puede ser más catastrófico y viene determinado por el estrechamiento de la franja del pensamiento individual. Un estrechamiento que hace del ejercicio de la libertad de pensamiento y acción un muñón casi inexistente, en muchos casos, un miembro fantasma.

Las limitaciones biológicas son más conocidas, o van siendo más conocidas, en cualquier caso, pueden llegar a ser más fácilmente conocidas. Pero las limitaciones sociales, políticas, sobre todo, y las institucionales-educativas de amplio espectro son, aunque de lenguaje menos tecnificado, de mucha más difícil comprensión. Ello es así debido al casi infinito número de variantes que se dan en las relaciones sociales complejas actuales y a una falta de un método de estudio similar al de la ciencia.

Una auténtica galaxia Gutenberg analiza estos desafíos a la libertad, parafraseando a Mario Vargas Llosa: El arte de la manipulación política, Josep Mª Colomer, La duda y la elección, Norberto Bobbio, Una extraña dictadura, Viviane Forrester, etc. Así que análisis no falta, tampoco sobra, dada esa enorme complejidad a la que aludo.

Parecería, prima facies, que una sociedad que sin duda avanza en conocimiento producto de una información más asequible, universalizada y multifactorial debería inevitablemente tener por consecuencia unos individuos, por no decir ciudadanos, más libres de pensamiento y, por tanto, más libres de acción. Pero no es así en absoluto y puede que, incluso, esté originando individuos, por no seguir diciendo ciudadanos, cada vez menos libres tanto de pensamiento como de su correlato, la acción.

Para empezar hay, por lo menos, en este sentido dos universos: el rico y el pobre. El rico avanza y el pobre se alimenta de la fermentación orgánica excretada por el rico. Sea esto en el estricto sentido físico de la palabra como en el conceptual amplio del mundo del pensamiento. El pobre no puede pensar más allá de sus necesidades primarias y acucientes, por tanto. Cuanto más primarias, más acuciantes. El rico se libera de estas últimas y sus necesidades secundarias devienen primarias de segundo nivel y por tanto, acuciantes también. El pobre se juega el tipo y el rico el fenotipo. Sin duda las posibilidades de libertad aumentan con el nivel de riqueza, sea o no una paradoja el que los ricos de ese universo dúplice malgasten ese abasto de libertad que en suerte les toca, como parece claro que sucede en la actualidad.

Asistimos a una tetraplejia generalizada del modelo social que hemos construido. Las grandes ideas motrices del progreso humano basado en la democracia, la educación, los modelos económicos y todas las prácticas sociales de desarrollo del ciudadano como un hombre-individuo que debe ser cada vez más libre están convulsionadas, cuando no paralizadas. Son miembros de un cuerpo magmático cuyo único movimiento son tactismos cuasi-vegetativos.

Un ejemplo: España. La mentira, el convencionalismo político más miserable, la estupidez institucionalizada, la falta de ciencia absoluta, la atomizada, copiada y manipulada políticamente educación, una justicia cavernaria y de cerebro oligofrénico, unas fuerzas armadas de pandereta y unas policías títeres, una Constitución falseada, adulterada y adúltera, un sistema bancario leonino y una economía de escapismo, una ciudadanía idiotizada, una sanidad publicitada como la mejor del mundo que es aberrante, unos nacionalismos, catalán y vasco, absolutamente estultos y de una inconmensurable bajeza moral, una falta de talla histórica presente del español infinita que tiene enormes consecuencias reales actuales y las tendrá futuras y, enfín, un panorama general cerril y propicio al exilio de este asqueroso país.

Es sólo un ejemplo, cada país hoy tiene sus miserias. Esas miserias son sólo el síntoma de un fenómeno más general caracterizado por la falta de libertad individual de pensamiento y de acción. El ser humano propende a buscar soluciones y necesita imperiosamente de ellas. Su subsistencia de ellas depende. El desarrollo espectacular de la ciencia quizá sea el nuevo paso necesario para ese otro siempre postergado desarrollo de las ciencias morales, de la sensibilidad del ser humano, de la superación de sus celdas interiores y guantánamos exteriores. Sería sorprendente que las ciencias morales, por así decirlo, se desarrollaran en el futuro de las ciencias físicas. Desde luego no estaba previsto en la hoja de ruta. Que un individuo como Zapatero y sus adláteres ministeriales se desarrolle a partir de las ciencias físicas parece una germinación in absentia. El tiempo lo dirá.

Mientras, será un buen ejercicio de la libertad individual ir pensando en todos aquellos enemigos de ella que nos acechan en España, Europa, Estados Unidos, países árabes y la China mandarina e incipiente, tan amarilla, amurallada, recogidita y desmesurada, tan vieja en artes de la perversión humana y tan poco alagüeña que se avecina. Los genes y los memes están ahí para ser pensados, para que nos los apropiemos, para que los creemos y los recreemos incesantemente. El maravilloso planeta azul que habitamos está ahí como una inmensa bolsa amniótica para que nos impregnemos de su tibieza, para que lo nademos, los circundemos y lo hagamos extensión de todos nosotros en nuestro viaje a las estrellas. Mientras llegamos a ser dioses hemos de aprender a ser hombres.

TURKANA

martes, 2 de septiembre de 2008

NO SON OJOS PORQUE LOS VES, SINO PORQUE TE VEN




LLUEVE


Llueve,
las gotitas tamborilean suave el cristal
y se deslizan sinuosas
hacia su límite de gravedad
que confluye en el ensueño de mi mirada.

Te hablo al oído,
despacio, quedo,
entran mis palabras en ti,
mujer,
adorada de pelo largo encaracolado,
sinuosa
también tú,
como la lluvia,
como mis palabras.

Habito en ti y
juntos habitamos
un mundo de palabras
y sutiles de pensamientos
que nos pertenecen.

Llueve,
las gotitas tamborilean sobre el cristal
y en su ritmo sinuoso
nos dormimos pegaditos,
volteados en un universo
que nos pertenece y
somos todo,
tu y yo.

TURKANA

lunes, 1 de septiembre de 2008

NEGOCIOS E-MOCIONALES


A menos que creamos que
el futuro se puede mejorar,
es poco probable que tomemos la iniciativa y la responsabilidad para hacerlo.

Si admitimos que no hay esperanza
significa que no habrá esperanza.

Si admitimos que hay un instinto de libertad,
entonces hay una oportunidad para cambiar las cosas.

Existe una posibilidad de que contribuyamos a construir
un mundo mejor.

La elección es suya.

Noam Chomsky


"Sólo es el futuro..."

La tecnología está cambiando más rápido que los mercados,
los mercados están cambiando más rápido que los clientes,
los clientes están cambiando más rápido que las organizaciones,
y las organizaciones están cambiando más rápido que la gente que las dirige.

Alcáncelos.

Internet elimina la barrera de lo que la gente cree que necesita

K. T. Miller

Kozmo.com es una compañía que sostiene una idea esencial sobre cómo hacer negocios: cuando alguien decide que quiere algo, quiere satisfacer esa necesidad aquí y ahora. Por tanto, lo más atractivo para el consumidor es que la entrega se realiza en una hora. Empezaron a trabajar con películas de vídeo, helado y palomitas, y ahora cuentan con un servicio completo de productos de alimentación. Satisfacer las necesidades en el momento es una característica del mundo-e.

Uno no puede ser humano por sí mismo.
No existe conciencia individual
donde no hay una comunidad.

James Carse

Hemos construido infinidad de páginas Web que se relacionan con los clientes
de múltiples maneras,
ahora estamos buscando la clave para obtener
beneficios de estas relaciones.

Bo peabody, Ceo de Tripod, una comunidad de Lycos

Un analista
comentó
que
si ponemos un anuncio de Coca-Cola en una sesión de chat, los internautas
comienzan
a bombardear el chat escribiendo Coca-Cola.

Nuestra relación está marcada por el contexto y viceversa. Algunas de las presiones que presenta el mundo-e es el
sentimiento de estar siendo arrastrado por el contexto. No
obstante, somos nosotros los que contruimos y damos forma a este contexto.

¿Dónde comenzamos en esta pérdida de realidad?

Y cuál ha sido el atractivo de la Red?
¿Es la tecnología?
¿Los gráficos?
¿Algo más sencillo aún?
Para la inmensa mayoría de los usuarios es bastante improbable que haya sido la tecnología per se, es mucho más probable que se trate del espíritu de conexión.

El negocio futuro o los negocios que tienen un futuro
tratarán de diferencias sutiles, no de conformidad al por mayor;
sobre diversidad,
no sobre homogeneidad;
sobre romper las reglas, no respetarlas;
sobre ser innovador, no tradicional; sobre
invitación, no sobre protección; sobre hacerlo antes
no hacerlo bien; sobre hacerlo mejor, no hacerlo perfecto; sobre decir
la verdad, no contar
mentiras;
sobre motivar a la gente, no aburrirla; y quizá por encima de todo, sobre construir comunidades agradables y ecologías del conocimiento on-line, no sobre apalancar los sectores demográficos.

The Cluetrain Manifiesto
Si el acceso a Internet
y el mundo-e en general nos han hecho cambiar de
un número finito de realciones a un númerlo infinito, el número
de oportunidades
para conectar es también mayor.¿Es posible mantener un número infinito
de relaciones?
¿Hasta qué punto
queremos esas relaciones? ¿Cómo decidimos la profundidad de una relación?
Hay
más amplitud
de
banda
al caminar por la Quinta Avenida
de la que habrá jamás en su computadora.
Steve Weber
Internet es en potencia la fantasía más sublime...el éxito, los sueños más salvajes, todo lo que siempre había deseado
está disponible ahora,
a través
de
sus dedos en el teclado.
Es una sugerencia bastante atractiva, sólo
una persona negativa no querría creer
que es
verdad.
¿Es verdad?
Y si la fantasía está disponible, ¿qué ocurre después?
Fantasía...soñar los sueños:
fantasía de COMUNIDAD
FANTASÍA DE AMOR
FANTASÍA DE beneficio
CREAR UNA COMUNIDAD
Jo Kim llegó a la
conclusión de que existen nueve principios básicos
para
crear una Comunidad:
1. Definir el propósito de la Comunidad.
2. Establecer lugares de reunión distintos.
3. Crear perfiles de miembros que evolucionen con el tiempo.
4. Promover un liderezgo eficaz.
5. Definir un código de conducta claro pero flexible.
6. Organizar y promover acontecimientos cíclicos.
7. Aportar una serie de conductas que asocien poder y responsabilidad.
8. Facilitar la creación de subgrupos de miembros.
9. Integrar el medio en internet con el mundo "real".
Cuidado con lo que deseamos...
"Cualquier elección trae consigo un precio y una promesa"
Verna Dozier
Creer
es saber que creemos
y saber que creemos
es no creer.
Jean Paul Sartre
Más allá del horizonte perdido
La gente no quiere ver nuevos horizontes, quiere ir más allá. Hablamos con frecuencia de la vida
y de limitar nuestros horizontes. El horizonte en sí mismo no es
una realidad, sino una línea más allá de la cual no podemos ver. Siempre hay
algo tra el horizonte, pero no somos capaces de ver o imaginar el límite real. Sólo sabemos donde estamos en relación con un horizonte particular, y sólo sabemos eso si nos giramos y vemos dónde nos encontramos.
Si continuamente nos centramos en un horizonte, no tenemos sentido alguno
de nuestra relatividad en el mundo. Tomar elecciones propias y abrirnos nuestro
propio camino
es bastante importante y básico para desarrollar el sentido de la elección, pero si nuestro propio horizonte es el que vemos, y siempre
nos dirigimos hacia él, entonces hemos limitado tanto nuestra visión como nuestra oportunidad de avanzar.
"Estamos tan bien informados que hemos perdido el sentido
del
significado. Conocemos el
precio de todo,
pero hemos perdido
todo el sentido del valor.
Personaje en Distraction, de Bruce Sterling
Una vez...
Dios
creó
el tiempo
para
que no sucediera
todo
a
la vez...
La primera cosa que se aprende es que siempre tenemos que esperar.
William Burroughs
PRESENTE SIMPLE, FUTURO IMPERFECTO
Hablamos de aumentar el ancho de Banda física para satisfacer la demanda de internet, necesitamos aumentar nuestro ancho de Banda emocional para que seamos capaces de hacer frente a todas las posibilidades que nos trae el mundo-e.
No podemos encontrar el límite porque la estampida lo ha aplastado.
Una alucinación consensual sufrida diariamente por billones de operadores legítimos, en cada nación...una representación gráfica de datos abstraídos del banco de todas las computadoras del sistema humano, una complejidad impensable, rayos de luz alineados en el no-espacio de la mente, grupos y
constelaciones de datos, como las luces
de una ciudad desvaneciéndose.
Neuroamanecer.
Esta capacidad de decidirse en un espacio rápido es imprescindible. ¿Nos define
lo que hacemos más que cómo lo hacemos? ¿Existen definidores especiales para el mundo-e?
Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia
A. C. Clarke
La mayoría de la innovación tiende a ser provocada por tres factores:
* Un problema que necesita solución
* Un deseo de un nuevo método o inspiración
* Un accidente
Por tanto, para ser innovador es necesario:
* Resolver un problema
* Tener una visión o una inspiración
* Cometer algunos fallos
Miedo
con
brillante de
una mente
ver
maravilloso es
algo
Rudolf Steiner
Tiempo. Lo único que no se puede comprar, ¿o sí se puede? La verdad es que es algo tan valioso como el dinero para los habitantes del mundo-e. No obstante, hay muy poco respeto tanto para nuestro propio tiempo como para el de los demás.
SALAS DE CAMBIO
La mente humana es ingeniosa. Cuando se enfrenta a un cambio importante de un concepto de la realidad, utilizará cualquier medio o dispositivo necesario para frustrar ese cambio. Hará lo que sea para proteger las antiguas creencias. A veces si no queremos deshacernos de un pensamiento de que algo no va a funcionar, creamos una lista de razones para que no funcione. Algunos de nuestros instintos y costumbres corrompen la información que probamos y procesamos, es decir, sentimos que es totalmente imprescindible llegar a una conclusión.
La cosa más terrible es aceptarse a uno mismo completamente.
C. Jung
Negocios e-mocionales
Nicola Phillips (California)
TURKANA