lunes, 24 de septiembre de 2012

EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS ARAÑAS

 
¿Por qué no construir una red? Las redes tienen que estar hechas de algún material que desde luego no será gratuito, pero, a diferencia de la lengua de un camalón, el material de la red no tiene que moverse, de manera que no requiere un tejido muscular voluminoso. Puede hacrse tan fino como la más tenue de las gasas, y cubrir así un área mucho mayor a bajo coste. Si se toma la proteína que de otro modo se utilizaría en la construcción de unos brazos o una lengua musculados y se reprocesa en forma de seda, se ampliará enormemente el radio de acción. Nada impide que la red pueda ocupar una superficie 100 veces mayor que la del propio cuerpo sin dejar por ello de estar formada por secreciones glandulares comparativamente baratas.
 
La seda es un producto muy extendido entre los artrópodos (la mayor división del reino animal, a la que pertenencen tanto los insectos como las arañas). Las orugas rama se amarran a un árbol con una única hebra de dicho material. Las hormigas tejedoras cosen hojas utilizando la seda segregada por sus larvas, que sostienen entre las mandíbulas como lanzaderas vivientes. Muchas orugas se envuelven en un capullo de seda antes de metamorfosearse en un adulto alado. Las orugas acampadoras cubren su árbol con gasa. Para formar su capullo, un solo gusano de seda (larva de la mariposa nocturna Bombys mori) hila alrededor de kilómetro y medio de ese material. Pero, por mucho que nuestra industria sedera se base en estos gusanos, las más grandes productoras de seda del reino animal son las arañas, y sorprende que la seda de estos animales no sea más utilizada por la humanidad (uno de sus escasos usos es la elaboración de retículas de precisión para microscopios). En su hermoso libro Self-Made Man, el zoólogo y artista Jonathan Kingdons especula con la idea de que la seda de araña pudo haber inspirado a los niños humanos el invento de una de las piezas más vitales de la tecnología, el cordel. También las aves reconocen las buenas caulidades de la seda de araña como material: se conocen 165 especies que incorporan seda de araña al tejido de sus nidos (pertenecientes a veintitrés familias distintas, lo que sugiere que el descubrimiento se ha hecho muchas veces de forma independiente). Una araña tejedora típica, la araña de jardín de la cruz (Araneus diadematus) segrega por sus espitas posteriores seis tipos distintos de seda producidos por glándulas abdominales separadas, pasando de uno a otro según su propósito. Las arañas ya utilizaban la seda mucho antes de que evolucionara en ellas la habilidad para tejer telarañas. Incluso las arañas saltadoras, que nunca tejen redes, saltan al vacío ligadas a un cabo de seguridad, como alpinistas encordados a la última posición segura.
 
Así pues, el hilo de seda, especialmente adecuado para el trenzado de redes destinadas a la captura de insectos, ha estado disponible desde antiguo en la caja de herramientas de las arañas. Podemos contemplar la red como una forma de estar en muchos sitios a la vez. A su propia escala, la araña es como una golondrina con una boca de ballena, o como un camaleón con una lengua de quince metros. Una telaraña es un dispositivo de una economía soberbia. Mientras que la lengua musculosa de un camaleón supone a buen seguro una fracción sustancial de su peso corporal total, el peso total de la seda de una telaraña (hasta veinte metros de hebras en una telaraña grande) no llega a la milésima parte del peso del cuerpo de la araña. Es más, la araña recicla la seda usada comiéndosela, de manera que se malgasta muy poca. Sin embargo, la tecnología de la red plantea problemas propios.
 
Un problema no trivial para una raña tejedora es el asegurar que la presa, tras precipitarse en la telaraña, quede pegada a ella. Hay dos peligros. De entrada, el insecto podría muy bien rasgar la telaraña y atravesarla. Este problema podría resolverse haciendo que la seda sea muy elástica, pero esto agravaría el segundo de los dos peligros: el insecto rebotaría entonces en la telaraña como si de un trampolín se tratara. La seda ideal, la fibra de los sueños de un investigador químico, debería poder estirarse mucho para absorber el impacto de un insecto en vuelo rápido, pero al mismo tiempo, y para evitar el efecto trampolín, debería amortiguar suavemente el retroceso. Al menos algunos tipos de seda de araña tienen precisamente estas propiedades, gracias a la estructura notablemente compleja de la propia seda, dilucidada por el profesor Fritz Vollratha y sus colegas de Oxford. La seda es en realidad mucho más larga de lo que parece, porque la mayor parte de su longitud está arrollada en el interior de cuentas acuosas. Es como un collar cuyas cuentas contuviesen hilo sobrante enrollado. El arrollamiento se consigue mediante un mecanismo no del todo conocido, pero el resultado es indudable. Los hilos de la telaraña pueden estirarse hasta diez veces su longitud de reposo, y vuelven a encogerse lo bastante despacio para que la presa no salga rebotada de la red.
 
La siguiente propiedad que requiere la seda para no dejar escapar la presa es la pegajosidad. La sustancia que reviste la seda en el sistema de arrollamiento que acabamos de describir es, además de acuosa, pegajosa. Un solo contacto y el insecto queda adherido. Pero no todas las arañas consiguen la consistencia pegajosa de la misma manera. Un grupo distinto, el de las arañas cribeladas, produce una seda de filamenttos múltiples emanada de una espita especial denominada cribelo. La araña peina las hebras con un peine especial incorporado en sus patas. La seda rastrillada de esta manera se ahueca en una maraña de hebras. Esta maraña no es visible a simple vista, pero es ideal para enganchar las patas del insecto atrapado. Los hilos cribelados funcionan tan bien como las hebras glutinosas antes descritas; simplemente obtienen su adherencia de otra manera. En un aspecto, las arañas cribeladas tienen una ventaja, y es que sus hilos conservan su adherencia durante más tiempo. Las arañas que usan material viscoso deben reconstruir su tela cada mañana. Es verdad que esto no suele requerir más de una hora (un tiempo casi increíblemente corto), pero cada minuto cuenta para la selección natural.

(...)

Richard Dawkins: Escalando el monte improbable

ULISES TURKANA

lunes, 17 de septiembre de 2012

CATALUÑA, NUEVO ESTADO DE EUROPA


...o el huevo de la serpiente.

ARTIMAÑA NACIONALISTA

Uso normal a disposición del poder nacionalista en un ámbito determinado por los límites de la realidad y la voracidad de expansión imperialista.

LENGUA PROPIA

La única lengua dotada de plenos derechos frente a todas las demás en el concierto internacional  y que excluye de los derechos fundamentales a todas las demás lenguas radicadas en su territorio.

INMERSIÓN LINGÜÍSTICA

Operación quirúrgica realizada con instrumental político nacionalista para la ablación radical de la lengua materna extraña a la lengua propia nacionalista.

CATALÁN

Lengua propia de Cataluña que históricamente ha sufrido dos intromisiónes letales: la de un dictador español y la de todos los dictadores nacionalistas catalanes, hasta la fecha.

CATALÁN

Una de las dos lenguas habladas en Cataluña y utilizada como instrumento de exclusión social y laboral por los nacionalistas, bajo la mirada cobarde del Gobierno de España.

MONARQUÍA ESPAÑOLA

Sumidero de inmundicias españolas con una alta densidad específica.


PINTURA: Carlos Orduna Barrera / Arte de México

TURKANA




viernes, 14 de septiembre de 2012

FREEDOM FOR CATALONIA

 
 
 
Cataluña es una de las 17 autonomías en que se organiza el Estado Español. Es al Estado Autonómico lo que un estado federado es al Estado Federal. Más o menos y básicamente viene siendo esto. Entrando en detalles habría muchas diferencias pero los detalles, en este caso al menos, no son importantes.
 
En principio, el Estado Autonómico es como una forma amortiguada de la distribución política, administrativa y territorial del poder. La Autonomía reproduce en su seno idéntica estructura institucional que el Estado al que pertenece. Desde luego posee los tres poderes separados: legislativo, ejecutivo y judicial. Cuenta con su propia Constitución que, evidentemente, no se llama así, sino Estatuto de Autonomía. Colecciona en su seno una copia de, prácticamente,  todas las estructuras institucionales de poder del estado en que se haya inscrita políticamente. Como seguimos sin que sea importante entrar en detalles no es cuestión de enumerar las que no copia o las que sobrecopia.
 
Las razones por las que España se organiza en Estado Autonómico, también aquí básicamente, son las mismas por las que lo hacen el resto de estados federales. Un sentimiento de pertenencia múltiple en su seno. No es el mismo sentimiento de pertenencia de un tejano que el de un californiano. Tampoco lo es el de un catalán que el de un gallego o castellano. Ni el sentimiento de cada uno de ellos respecto a los estados o autonomías que los incluyen.
 
El sentimiento de pertenencia es algo natural en el ser humano o, al menos, es un sentimiento que se experimenta de forma natural. La forma más pura de pertenencia que sentimos es la percepción que tenemos de nuestro mundo infantil. Si existiera una Patria natural sería esa. La delimitada por nuestra especial y maravillosa perspectiva infantil, la de nuestros juegos, nuestra ciudad, nuestro pueblo, unas calles, unos primos, tías, abuelas y padres. A partir de ahí, de nuestro mundo sensible e inmediato todo es ya artificial, administrativo, político y, por tanto, ficticio. Más ficticio, aún, que la cultura en la que nos insertamos. La ficción hoy es más intensa que nunca antes porque todos nos hayamos inmersos en una supracultura global que nos homogeneiza gracias a los medios de comunicación globales. Todos bebemos coca-cola, comemos hamburguesas, vestimos, calzamos y exhibimos marcas universales.
 
El sentimiento de pertenencia es múltiple por adscripción del objeto elegido. Se pertenece a una Patria, a una Religión, a una Etnia, a un Sexo, a una familia, a una clase social o económica, etc. Fuera del Sexo todas las demás pertenencias son contenedores donde los hombres son capaces de verter el miedo destilado de sus propias inseguridades. La familia es el primer asidero de los niños, como la Patria lo es de los adultos civilizados más o menos. Ni que decir tiene que la Religión es el sumun de las Patrias, es la Patria espiritual. El mejor vertedero de todas las desgracias, hecatombes, caos y terrores irresolutos de la especie.
 
Es tan fuerte el sentimiento de pertenencia en el ser humano que se inventa Patrias allí donde no las hay y cree en la necesidad conveniente de que existan, o tiene la necesidad de creerlo. Ese sentimiento de pertenencia que brota espontáneo es explotado conveniente por los polarizadores sociales e institucionales en las diferentes estructuras de poder: políticos, religiosos, étnicos, sociales o económicos. De esta manera se crean estructuras de poder ventajosas. Una especie de contrato implícito entre representantes y representados, políticos y ciudadanos. 
 
El nacionalismo es la exarcebación de ese contrato en una escalada de la competitividad que se da entre políticos y ciudadanos. Ambos con intereses claros y, aunque no en apariencia, enfrentados. Los ciudadanos quieren más Patria y los políticos quieren más poder de modo que ofrecen más y más Patria (...) 
 
 
Independencia y mentiras
 
 Ya no es hora de advertir. Quien no se haya despertado a estas alturas, no lo hará nunca. El nacionalismo catalán ha logrado el éxito más increíble. No me refiero a las 300 ó 600.000 personas sacadas a la calle, sino haberlo hecho envuelto en aires de libertad y pose de víctimas con un discurso profundamente reaccionario, sin que nadie parezca percibirlo como tal. Ese es su peligro, y no su número. De ahí la superioridad moral que exhiben contra la progresividad fiscal sin ni siquiera ruborizarse. Y sin que la izquierda y los sindicatos digan ni mu. Bueno, en realidad personajes como Pepe Álvarez de UGT sí dicen, pero a favor de todos los mantras nacionalistas. Un mafioso no serviría mejor al señor que le paga el bocadillo.
 
Ha cristalizado una confianza infinita en el sueño de la independencia. Ya no respetan el tabú que hacía de la secesión un abismo. De tanto traspasar la línea roja sin que haya consecuencia alguna ni reproche, han acabado por creerse de verdad que pueden alcanzar el sueño. Se han vuelto inmunes a la responsabilidad, todo les parece posible sin coste alguno. Una gran mentira, pero ¿quién se quiere ocupar de esa nimiedad cuando al otro lado de una simple manifestación está la tierra prometida?
 
No se sienten con ningún deber ético ni democrático con el resto de ciudadanos españoles, ni les importa un carajo la separación de poderes. Ellos están por encima de ellos, porque la democracia es española. Hasta el respeto a ésta pasa por el adjetivo catalana: sólo es democracia si es catalana. Por eso incumplen cualquier sentencia que cuestione su construcción nacional.
 
Si ese medio millón de personas tuviera frente a ellos a los socialistas del PSC, al resto de la izquierda, y junto a los liberales no nacionalistas plantaran batalla, esa manifestación de esteladas, con sus marchas de antorchas encendidas, sólo sería la ultraderecha tópica y racista de cualquier país europeo actual. Un peligro, sin lugar a dudas, pero reducido a la nada por la oposición poderosa de la razón y los valores de la libertad.
 
Desgraciadamente, no estamos en ese escenario democrático, sino en el de los típicos contextos fascistas (postmodernos). No tienen oposición. Han alcanzado la hegemonía cultural y con ella se ha disparado el desprecio por todo cuanto no es idéntico a ellos mismos. Cuando hace años denuncié en una conferencia en la Universidad de Salamanca que el ejército de Cataluña eran los maestros y los periodistas, me dijeron de todo. Hoy ese ejército ha envenenado la mente y el corazón de dos generaciones de jóvenes y ha desatado los instintos más resentidos de los humillados por el franquismo. El monstruo pronto exigirá a sus creadores el tributo envenenado de pesadillas que le inocularon para arrastrarle a asustar a Madrid.
 
Pero la realidad es tozuda. El independentismo miente, manipula nuestras emociones y nos convierte en irresponsables. Dentro de la masa, todos se sienten inmunes. Pueden decir y hacer cuánto se les antoje. Y llevar adelante las peores empresas. Incluso contra sí mismos.
 
Políticos y periodistas son lo mismo en Cataluña: Mònica Terribas, la exdirectora de TV3, y actual consejera delegada y editora del diario independentista ARA, citaba al catalanista Joan Sales en el acto institucional de la Diada del 11 de septiembre: "Desde hace 500 años los catalanes hemos sido unos imbéciles". Y se preguntaba con voz engolada: "¿Se trata, pues, de dejar de ser catalanes? No, se trata de dejar de ser imbéciles".
  • Jugar a la puta y a la ramoneta durante 30 años con el resto de españoles y presentar al catalanismo de CiU como un sincero colaborador del Estado, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Asegurarnos que España nos roba, mientras CiU ha esquilmado 3.000 millones de euros del Palau de la Música, y Felix Millet sigue en la calle, eso sí que es tomarnos por imbéciles a los ciudadanos catalanes.
  • Asegurarnos que el expolio fiscal es el culpable de los 48.000 millones de déficit y no el despilfarro y la desastrosa gestión del gasto público de los diferentes gobiernos de la Generalitat, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Difundir que Cataluña se puede separar de España sin traumas y seguir en la Unión Europea, cuando la realidad jurídica es que se quedaría fuera de la UE, y su retorno sería complicadísimo por tener que ser admitida por unanimidad ­–cuando Francia, por ejemplo, sería la primera interesada en que no cundiera el ejemplo en Córcega, la Bretaña, Aquitania, el Rosellón o el País Vasco francés–, eso sí que es tratarnos a los ciudadanos catalanes como imbéciles. O reconocerlo, como ha hecho Jordi Pujol, para añadir a continuación "que no sería tan grave", eso es tomarnos por imbéciles y con recochineo.
  • Encizañar a los catalanes con el expolio fiscal sin contraponer las ventajas del mercado español como cliente, y los peligros de perderlo, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Lograr convencernos de que estudiar en la lengua materna era un derecho humano inalienable cuando los niños catalanohablantes eran obligados a estudiar en castellano, y decirnos lo contrario ahora, para impedir que tengan ese mismo derecho a estudiar en la lengua materna los niños castellanohablantes, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Ocultar que, una vez fuera de Europa, nadie aseguraría las pensiones de nuestros jubilados, porque no hay dinero ni para los gastos corrientes del mes que viene, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Hacernos creer que una vez logrado el Estado propio, la cohesión social sería aún mayor porque la lengua catalana sería la única oficial y habríamos salvado la cultura catalana, cuando semejante racismo cultural provocaría el enfrentamiento, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Vendernos que la democracia consiste en el derecho a decidir, incluso por encima de la separación de poderes, la constitución y el cumplimiento de las sentencias judiciales, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Decirnos que lo primero es la independencia y después ya veremos, eso sí que es tomarnos por imbéciles y jugar con nuestra hacienda y nuestras vidas.
  • Convencernos de que si Cataluña se separa de España, igualmente podría seguir jugando la liga de fútbol con ella, eso sí que es tomarnos por imbéciles; o lo contrario, que si nos separamos –para los nacionalistas no existe el principio de contradicción– el Barça y el Español jugarían siempre la champions leage, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Enzarzarnos con el resto de españoles, insultarlos, despreciarlos, y pretender que sigan comprando nuestros productos, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Pretender convencernos de que con la independencia las tensiones sociales se reducirían a cero, nuestra hacienda pública acabaría con el paro y la renta per cápita se dispararía, cuando es con ella donde empezarían las frustraciones, la inestabilidad, la desconfianza de los mercados, y los odios entre los excluidos por el nuevo orden, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Enseñar que la Guerra de Sucesión a la corona de España fue una guerra entre España y Cataluña y sacralizar a Rafael de Casanova por morir heroicamente en el cerco a Barcelona de 1714, cuando lo hizo a los 82 años como un español más, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
  • Difundir que salimos a la calle dos millones de personas, cuando matemáticamente es imposible que en el espacio ocupado quepan más de 600.000, eso sí que es tomarnos por imbéciles.
"No hay manera de llevar adelante un Estado propio sin una hacienda propia", acaba de decir Oriol Pujol ayer por la mañana en RAC-1 para seguir jugando a la puta y la ramoneta con España y preparar la secesión de Cataluña. El presidente del Gobierno ya lo sabe. Cualquier cesión insolidaria con el resto de españoles, será empleada para la secesión.
P.D. No han ganado la guerra, sólo una batalla, la de la propaganda y la sugestión. España aún no ha hecho nada en estos 30 años. Han avanzado como el ejército alemán en Polonia. Sin oposición alguna. Es hora de que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición dejen sus tentaciones partidistas y se unan para contrarrestar tanta demagogia. España debe movilizar a sus líderes culturales, políticos, económicos y deportivos. La guerra populista que nos preparan la están ganando con el control de los medios de comunicación y la escuela. Despierten. O mañana será tarde. Nada está perdido. Todo es posible todavía.

Artículo publicado en Libertad Digital
Autor: Antonio Robles, ex-diputado en el Parlamento de Cataluña.

TURKANA

sábado, 25 de agosto de 2012

AMOR Y VIDA




La belleza son tus ojos de niña,

tus ojos de niña en tus ojos de mujer.

Tu risa abierta y tu alma a flor de piel

acrecientan en mi el amor y la vida.


Un espacio infinito y privado,

han creado tus palabras y las mías

 y un misterio de luna y viento nos mira

escondido y en la sombra apartado.



TURKANA

Acuarela: Tóbal


martes, 21 de agosto de 2012

UN CAÑÓN EN EL CULO

                               
Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático. Ese cerdo hijo de puta puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado. En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja. Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura. De eso trata la economía financiera.

Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.

La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista convencional, el del tiro en la nuca. Es decir, la desprovee del carácter de persona, la cosifica. Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. Nada de eso cuenta para la economía financiera ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.
Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo, pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.

Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro. Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.

A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.

La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino. La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.
Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo. Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida. Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.

En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado.

Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.

Juan José Millás
Artículo e imagen publicados en El País.
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TURKANA

lunes, 20 de agosto de 2012

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA

"Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo." -Albert Einstein

"a todos los niños y jóvenes que quieren crecer en libertad"

"Siempre recuerdo una clase de filosofía, donde el profesor nos relató esta historia.

En una caverna se encontraba un grupo de hombres, prisioneros de nacimiento, encadenados de forma tal que sólo podían mirar al fondo de la cueva. Una hoguera y figuras manipuladas por otros hombres, se proyectaban en una pared con todo tipo de sombras. Para los prisioneros las sombras eran la única referencia del mundo exterior; esas sombras eran su mundo, su realidad. Uno de los prisioneros era liberado y se le permitía ver la realidad entera fuera de la caverna. ¿qué tanto tiempo le tomaría acostumbrarse al exterior después de toda una vida de encierro? Posiblemente su reacción sería de un profundo temor a la realidad. ¿podría entender lo que era un árbol, el mar, el sol?.

Asumamos que este hombre puede ver la realidad tal cual es y entender el gran engaño que era la caverna. El profesor nos explicó brevemente las interpretaciones del mito en relación al conocimiento, la ilusión y la realidad y como, posiblemente, estemos dentro de una gran caverna que, a su vez, está dentro de otra.

Pero no cabe duda de la necesidad de ese hombre libre de regresar y compartirle al mundo lo que había visto.


TURKANA






martes, 14 de agosto de 2012

LA VEJEZ




Una mujer vieja va en un tren. En realidad no sabemos si va o viene de alguna parte. Si hubiera sido previsora cuando entró en el compartimento se habría sentado de cara al sentido de la velocidad. Así que es probable que vaya a alguna parte. Sabemos que ir o venir no dependen de otra condición que de nuestro ánimo. Para determinar si vamos o venimos miramos con los ojos del alma. Pero siempre que se va hacia alguna parte se deja atrás otra. Esta mujer vieja ha dejado atrás ya muchas cosas y hacia la que vaya siempre tendrá algo de provisionalidad. En la vejez todo es ya muy provisional. El futuro es muy estrecho y en este momento, para esta mujer, su futuro se va ajustando a los límites precisos de su cuerpo. Un cuerpo desdibujado, erosionado. Si estuviera pensando algo con los ojos cerrados, al menos fugazmente podría haber intuido hace un instante el amplio horizonte que tenía cuando niña. Pero queda tan lejos su infancia que ya parece irrealidad. Aquella niña que fue apenas le pertenece. Ha pasado tan rápido la vida. Como el paisaje en la ventanilla, borroso. La velocidad del tren apelmaza los colores. Tampoco le importa. Miró fugazmente, al sentarse, la ventanilla sin curiosidad. Desde hace años mira más dentro de sí que fuera. El mundo le hiere. La realidad le invade, por eso se repliega. Necesita sentir su mano sobre el pecho. Ha cerrado los ojos y no piensa nada, sólo un duermevela.
Es un contraste la velocidad de la ventanilla del tren con su vida lenta. Un fuerte contrapunto, por eso al verla sabemos que sobre esta mujer vieja se cierne alguna amenaza. Podemos imaginarla sentada en una silla de enea a la puerta de su casa, en el pueblecito que nació. Sin embargo ha tenido que dejar su casa y aventurarse al mundo, coger un tren y sentarse, casi invisible, frente a esa ventana. Está sola. Puede que vaya más gente en el compartimento, pero a nadie le importa, está sola. Su marido murió hace muchos años. Su vida ha sido difícil. No tiene apenas dinero, su ropa es pobre. Su cara denota sufrimiento, tristeza. Hace demasiado tiempo que no ríe. Ya no sabe reír.
La vejez es como una casa recien deshabitada, aún perduran estremecimientos y como presentimientos de los objetos y las cosas que recuerdan las formas de quienes la habitaron. Con nuestras costumbres impregnamos de carácter los muebles que utilizamos y hasta los huecos que ocupamos con la forma concreta de nuestros cuerpos. Como los trajes del difunto que la viuda condolida repasa con cariño rememorando a su marido vivo en la forma impresa en la tela. Hasta mismamente su olor en el entramado.
La soledad. La vejez es un camino hacia la soledad. Hacia el ensimismamiento. Un regreso a la postura fetal. Como un parto inverso de la vida. Morir es eso, nacer inversamente a la vida.
La vida, un tramo demasiado corto entre muerte y muerte.
Sin embargo, la vida es una infinita victoria a la muerte. Aunque para esa victoria necesite crear el tiempo. Este es el artífice de la vida, la muerte su freno.
Yo deseo que esta mujer vieja, dentro de unas horas, llegue a una estación y baje al andén donde hace más de una hora la espera su familia, sus hijos, sus nietos, su casa y su marido viejito, con achaques propios de la edad, pero claro de cerebro. Ella cogió ese tren de largo recorrido aprovechando que pasa por su pueblo y la capital. Nada más. Es feliz. Aunque sólamente sea que es feliz porque es inocente.

TURKANA

Author: Alex