viernes, 31 de octubre de 2008

37 ADIOSES AL MUNDO


adioses al mundo. 4

¡ADIÓS, DINERO! AHÍ TE PUDRAS

¿Qué es eso que me anuncian?: ¿que, con sólo morirme, vas a quedar aniquilado tú, Dinero, todas tus cifras y tus cuentas liquidadas a O , y ni ya a O tan siquiera?, ¿que toda tu realidad va a cambiarse por la verdad desnuda de tu nada?

Pero ¡si tú eras todo en este mundo, oh Dinero! Tú eras todas las cosas, porque cosas reales eran sólo las que podían cambiarse por dinero, las que llevaban, más o menos disimulada, la etiqueta de su precio, y, si había otras, tú no sabías de ellas: no existían. Y eras también las Personas todas, porque las Personas, lo mismo que las otras realidades, no eran otra cosa que el dinero (potencial-claro) que podía mover en el mundo cada una: las que movían poco dinero, ésas contaban poco, pero aún contaban, como p.ej. los bebés, que estaban, ya recién-nacidos y aun desde antes, promoviendo considerables cadenas de negocio para el Bebé o el Bebé Futuro (que por eso a tu Banca y Empresa les gustaba tanto sacar en cartelones caras enormes de inocentes sonriendo), o hasta como los pordioseros metropolitanos, que por lo menos, al circular sacando perrillas por los recovecos del Bienestar, contribuían a mantener la ilusión, que tú tanto necesitabas, y que la gente siguiera creyendo que aquellas monedillas eran dinero y servían para comer, en vez de descubrir o sospechar tu verdadera esencia y que tú no servías para nada más que para tí mismo. Y, claro, los que te movían mucho, en grandes ejércitos de numerario, en largos guarismo de 12 o 13 cifras por lo menos, en gigantescas fusiones o emisiones por todo lo alto de la Red Informática Universal, ésos eran las almas grandes, las Personas más personales de tu mundo, como que, al sostener la Fe en tu existencia virtual, se ganaban la Fe en la propia: eran la realeza de la Realidad, los creyentes y ministros del Tiempo real, Futuro, que era todo lo que tú eras.

Sí, tú eras toda la Realidad: eras la Realidad misma. Tú habías conseguido que la vida corriente se convirtiera en una idea fija de Futuro, que las cosas no fueran más que tú, que, mientras seguías haciendo creer que no eras más que un inocente medio de facilitar el intercambio de bienes (eso debiste de haber sido alguna vez, antes de la Historia, que, oh Dinero, comenzó contigo), manteniendo la ilusión de que contigo se podían adquirir bienes palpables, cosas buenas para el hambre y el deseo verdadero, lo que hacías era anular las cosas, que el hambre fuera el miedo del hambre de mañana, el pan cotidiano no más que el pan vacío del Porvenir y el Plan de Jubilación.

Tú eras el que machacabas hora tras hora las conciencias, llenabas el mundo de pantallas y rollos de Economía, encadenabas el sentimiento y la razón al ideal del Trabajo sin sentido, y no ya que mataras, sino peor, que hacías llamar a la muerte vida. Y eras por eso tú el odio del pueblo, que jamás se cansaba de maldecir de tí con lo poco que quedara de sentido común y vivo en las lenguas de la gente, al mismo tiempo que a las Personas las engordabas de ilusión y de mentira, y acariciabas y masajeabas a los fieles que, malvendiendo sentimientos y razón, se hicieran ejecutivos a tu servicio; que tú querías que eso vinieran a ser, en sus debidos grados, todos los currantes de la tierra, que, creyendo trabajar para sí cada uno, sólo trabajaban para tí todos. Y a hasta a algunos listos nos engañabas dejándonos creer que podíamos buscarte a tí las vueltas, y no declararnos de verdad a Hacienda y aprovechar los fallos, garrafales y cibernéticos, de tus Poderes, tus Empresas y tu Banca, para hurtarte algunos gozos imprevistos, algunas migajas de placer y de verdad que no hubieran quedado del todo convertidas en tí, en los sustitutos de tus Diversiones, tu Saber y tu Cultura.

Tú, oh Dinero, realidad de las realidades, Dios vacío, Capital de todos los Estados, tú eras el Poder y el arma primera de la Administración de muerte. Y entonces, ¿cómo quieres que no me regocije sólo de pensar que, con desaparecer yo del mundo, vas tú a estallar en la verdad de tu mentira, y que no me parezca ese trueque casi un buen negocio y me sea un consuelo este temblorcillo de venganza del corazón y la razón? ¡Adiós, Dinero! Púdrete y revienta. Ya que no me dejas vivir, que muriendo al menos pueda a tí matarte.

Agustín García Calvo

TURKANA

miércoles, 29 de octubre de 2008

ARMAGEDON



Vengo de la gran montaña y he recorrido solo y elucubrando contradictorios pensamientos el largo camino que conduce hasta vosotros. Nadie allí sabe que he venido, nadie puede saberlo si yo no se lo digo. No tengo ningún motivo para someterme a ellos como no lo tengo para someterme a vosotros. El someterme o no someterme es una decisión mía que nadie puede imponerme. Mi propia naturaleza la he impuesto yo desde siempre, la moldeo y la cambio según me viene en gana. No me conocéis y no sabéis de mi. Si trataseis de asociarme con mitos que aún os perduran y los comparaseis con la realidad que soy la hilaridad se dejaría sentir en todos los confines en forma de tormenta asoladora. Me mueve la curiosidad, no la curiosidad del que desconoce sino del que se ensimisma en su obra. Me gusta sentiros y me gusta hacerme de vosotros. Sé que me necesitais y que, a veces, me convocáis desde vuestro vacío al vacío que no habito. Pero no importa dónde esté porque siempre estáis en mi, os llevo contenidos y me gusta sentir vuestro murmullo, sentir el diapasón de vuestro corazón y me asola. Me asola esa incertidumbre vuestra del tiempo contado. Pero no quiero desvelaros el juego del que formáis parte porque en los dados de vuestro destino está lo que vais a llegar a ser y es necesario, y lo que creéis que no sois ni muchos pudieron ser, lo seréis. Y el tiempo se volverá sobre sí. Y los confines de mi reino serán los vuestros y con vosotros vendrán todos los demás, mis animales y mis plantas, mis flores y mis piedras, mis estrellas y mis vórtices...vendrá el quintruenio oscuro lleno de luz hacia los ámbitos del amor. El odio de los tiempos perfilará vuestra singladura y, por fin, vuestra mente se reabsorverá en mi mirada. Estáis cerca de los grandes hitos. Os di el tiempo para que pudierais llegar a donde estáis. Estaré con vosotros un tiempo vuestro y no me conoceréis, no os daré indicios aunque me proclamaré desde la sombra, escondido en algún ingenio vuestro como sobre el que escribo.
TURKANA

jueves, 16 de octubre de 2008

ILUSIÓN


Está la flor abierta al perfume
como nuestros ojos abiertos al amor.
Los colores desplegados al viento
y en nuestros ojos un rocío de ausencia reluce.

Pasa el día y pasa la noche
sobre un campo infinito de amapolas,
tulipanes y bravas aguas oceánicas.
La nieve en las montañas espera.
Adherida a la dura roca
asienta su instinto de permanencia.

Esperamos, yo y la nieve,
el calor de la futura primavera.

Están hechas nuestras vidas de futuro
y por él, en nuestra mente, la ilusión vuela.

TURKANA

domingo, 12 de octubre de 2008

CAROLUS REX, EL HECHIZADO O EL LABIO DE LOS HABSBURGO


Carlos Segundo, el Rey hechizado,
el último de los Austrias de España,
por su cuerpo estéril y su espíritu embotado
crepitan polillas de amor enajenado.

María Luisa, sobrina de Luis Catorce
de Francia, el Grande, gracia
y donaire, bella y flor para él.
Suspira Carolus Rex por su gabachita.

No podrá vencer el perfume de la flor
el rancio hedor a lana mojada
de un monarca degenerado
en una España, como su Rey, hechizada.

Parid, bella flor de lis,
que en aflicción tan extraña,
si parís, parís a España,
si no parís, a París.

A París no fue su gracia,
que al Hades se mudó.
Su natural alegría no pudo
cambiar la faz de la España agria.

TURKANA

jueves, 2 de octubre de 2008

ITACA


Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis

TURKANA

miércoles, 1 de octubre de 2008

SÍSIFO


Llora Laertes, triste,
la ausencia de su hijo,
Odiseo, estrella del mundo.

Su añoranza a la caza remite
del Jabalí del Colidón
y al Vellocino su orgullo.

Hoy, Odiseo ha vuelto.
A él la treta une, aunque viejo,
contra los pretendientes, sin compasión.

Laertes, triste en su recuerdo
del hijo que de Sísifo quiso
y por amor a Anticlea se dio.

TURKANA

DOLOR DE AUSENCIA


TURKANA